
Carmela (45, Juliaca). Tuve un matrimonio feliz que apenas duró seis años, pues la muerte me arrebató a mi esposo, quien falleció en un terrible accidente. Quedé viuda muy joven y con un hijo de cinco años al que me dediqué en cuerpo y alma y le prodigué todo lo que estaba a mi alcance para suplir la ausencia de su padre.
Sufrí mucho para recuperarme de la pérdida de mi pareja porque nos amábamos mucho. Desde que enviudé a la fecha han pasado diez años y en todo ese tiempo no volví a saber qué era el amor.
No tuve ninguna pareja ni volví a estremecerme en los brazos de ningún hombre por dedicarme a mi hijo, pese a que mis padres y hasta mis suegros me decían que debía rehacer mi vida.
Pero hace un año conocí a Fernando, un hombre cinco años mayor que yo con el que volví a encontrar el amor y con quien he revivido en la intimidad.
En todo este tiempo no lo he llevado a mi casa, pero hace un mes me dijo para conocer a mi hijo porque quiere casarse conmigo. El es soltero, un buen hombre y creí que ya era tiempo de rehacer mi vida, sobre todo porque mi hijo ya está grande.
Sin embargo, doctora, cuando hablé con mi hijo y le dije que había conocido a un buen hombre, que quería que lo conociera, se puso insolente como nunca antes lo había hecho y me dijo que no toleraría a un hombre en la casa. Es más, me dio a escoger entre él y Fernando, amenazándome con irse a vivir con sus abuelos paternos si pretendo casarme otra vez. Ahora no sé qué hacer, pues primero es mi hijo, pero creo que también tengo derecho a tener una pareja. Sigo viéndome con Fernando, pero a escondidas, con miedo de que alguien me vea y pueda contárselo a mi hijo.
Consejo:
Quizá debas hablar con tus suegros para que te ayuden a que tu hijo te entienda o buscar la ayuda de un psicólogo para que ambos acudan a una terapia y hallar la solución. Si volviste a encontrar el amor no lo dejes pasar, sólo date un tiempo para conversar.
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